Por Alberto Lorente, European Project Manager de Crea360

Frases como “la paz mundial no puede salvaguardarse sin unos esfuerzos creadores equiparables a los peligros que la amenazan” o “Europa no se construyó y hubo la guerra”, son mensajes que bien podrían aplicarse a la realidad de hoy. En un momento actual en el que el fantasma de la guerra está tan presente en Europa, resulta fundamental recordar el discurso que el ministro francés Robert Schuman pronunció el 9 de mayo de 1950. 

Es evidente que 72 años de paz han dado grandes frutos para el continente europeo, basados en el diálogo, la colaboración y el entendimiento entre naciones. La fórmula del diálogo, el entendimiento y la diplomacia ha conseguido, entre otras cosas, un continente en paz tras siglos de guerras continuas entre países vecinos. Ha conseguido un espacio de libertad donde sus ciudadanos pueden vivir, estudiar o trabajar libremente en cualquier lugar de la UE. Ha logrado el mayor mercado único del mundo que permite que la mayoría de las mercancías, servicios, personas y capital puedan circular libremente por la mayor parte del continente. Ha otorgado extensos derechos a la ciudadanía europea, desde los fundamentales, a los laborales, digitales, de consumo, etc. Además, ha logrado crear un espacio de solidaridad entre territorios que fue ampliamente demostrado durante la pandemia de la COVID19.

Las instituciones de la Unión Europea facilitan una voz conjunta a los diferentes Estados Miembro que garantiza una mayor presencia en la escena internacional y un mayor poder diplomático que si los 27 estados actuaran de manera individual. En este sentido, los diferentes gobiernos nacionales son el principal donante mundial de ayuda al desarrollo y trabajan conjuntamente para promover la buena gobernanza, luchar contra el hambre y preservar los recursos naturales. Así mismo, en los Balcanes occidentales, desde las guerras de Yugoslavia, la Unión Europea ha tenido un papel principal en la consolidación de la paz. 

Actualmente, la guerra vuelve a desolar Europa y serán muchos los impactos negativos a nivel humano, social, económico, ambiental, etc. La Unión Europea debe seguir apostando por una respuesta conjunta ante cualquier coyuntura y por su papel principal en la escala internacional. La Unión Europea debe continuar luchando para garantizar los valores que la vieron nacer. También fuera de su territorio. Europa debe abrir los brazos a nuestros vecinos y vecinas ucranianas y trabajar de manera unida para conseguir la paz, la dignidad humana, la igualdad, la libertad y el respeto a los derechos humanos.

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